Agüero desmintió que la operación por G. 450 millones fuera al contado, precisando que realizó una entrega inicial de G. 45 millones, un pago de G. 154 millones al firmar la escritura y el saldo en 18 cuotas de G. 13,9 millones.
Destacó que la propiedad contó con “garantía real de hipoteca hasta pagar todo” y que “todas las cuotas pagué con cheque”, garantizando la absoluta trazabilidad bancaria de la transacción.
Sobre su solvencia económica a los 22 años, la funcionaria desmintió que su único ingreso fuera un salario de G. 4 millones en una fundación, aclarando que facturaba “más de 40 millones mensualmente” por administrar empresas y alquileres familiares.
Agüero remarcó que “todos los ingresos son privados” y cuentan con sus debidos comprobantes del IVA. Explicó además que el negocio inmobiliario es una actividad habitual de su familia, mencionando que tras saldar las cuotas volvió a vender la propiedad más de un año después.
La ministra expresó su sorpresa por las omisiones en la investigación, señalando que al declarar como testigo ante la fiscalía presentó las escrituras, títulos y respaldos financieros.
Agüero cuestionó que sus aclaraciones no figuren en la carpeta fiscal, lamentando que en la función pública deba “demostrar su inocencia” ante versiones erróneas. Por último, ratificó que sus bienes provienen exclusivamente del sector privado y que su familia nunca mantuvo contratos o negocios con el Estado.