El abogado Manuel Riera sostuvo que la condena del exsenador Hernán Rivas no cerró las derivaciones jurídicas y políticas del caso, sino que abrió una nueva etapa de análisis sobre la validez de las actuaciones que realizó al frente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).
“Hernán Rivas fue la piola más fina por donde se cortó el problema, pero la responsabilidad política no puede terminar en su condena”, afirmó.
Riera consideró que el fallo generó interrogantes sobre la legalidad de las decisiones adoptadas por el exlegislador durante su gestión. “No hay forma de sostener en el tiempo un acto como este”, expresó al referirse a las consecuencias institucionales que podría acarrear el caso.
El jurista señaló que la discusión ya no se limitó a la situación personal de Rivas, sino que alcanzó a quienes conocieron los cuestionamientos y no actuaron en consecuencia. “El silencio cómplice tiene consecuencias”, manifestó.
Según Riera, el proceso podría derivar en revisiones de resoluciones y actuaciones vinculadas al periodo en que Rivas integró y presidió el JEM, lo que daría lugar a nuevos debates jurídicos e institucionales.
El abogado concluyó que el caso representó una advertencia sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y transparencia dentro de las instituciones públicas.