Félix Sosa, presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), desmintió las versiones sobre su supuesta dimisión al cargo. El funcionario negó cualquier tipo de presión externa o política durante su intervención. “En ningún momento hubo una presión en ningún momento ni de un ni de de ningún sector”, aclaró.
El titular de la estatal fundamentó su postura en la estricta defensa de los intereses institucionales. El conflicto se originó por un decreto que estableció una tarifa fija para la empresa inversora Atom.
Sosa rechazó el monto de 30 dólares por megavatio hora propuesto inicialmente por un periodo de 15 años, y advirtió que esa cifra no cubrió los costos técnicos de la institución. “Tenemos la obligación de advertir si creemos que puede poner en riesgo la salud financiera”, manifestó.
El presidente Santiago Peña corrigió los decretos previos tras el análisis de una mesa técnica conformada por varios ministerios. Sosa destacó la apertura del mandatario para ajustar las condiciones del proceso de industrialización del país.
La ANDE mantuvo vigente el contrato original del año 2022 con la firma internacional. Este acuerdo permitió variaciones tarifarias según las necesidades financieras de la empresa pública.
Sosa y el ministro de Industria y Comercio programaron una reunión con los representantes de Atom para la tarde de hoy.
