Perú intenta emerger del lodo / peru.com
NOTAS 28-05-2017
  • Perú intenta emerger del lodo

Perú intenta reponerse el domingo de los estragos causados en sus costas por avalanchas de lodo y piedras así como por el desborde de ríos que golpearon la capital y se ensañaban con la zona norte, inundando ciudades y cortando carreteras.

Huarmey es un lodazal. La pequeña ciudad portuaria a 300 kilómetros al norte de Lima está sumergida en barro que llegó a cubrir a la gente hasta el pecho. Poco a poco se disuelve y permite un lento desplazamiento. Es como quedar preso entre arenas movedizas.

Esta semana, los "huaicos" -como se conoce en el Perú a las avalanchas de lodo y piedras- descendieron desde tres quebradas e hicieron rebalsar el río Huarmey, que invadió sin piedad las calles y casas de la ciudad.

El último informe del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (CEO) del ministerio de Defensa, reporta 75 muertos desde enero a la fecha producto de las inundaciones. Se registran también 99.475 damnificados -es decir, que lo perdieron todo- y 626.928 afectados -que sufrieron daños menores-.

La noche del sábado, también en el norte, se reportó la caída del puente Virú, que une Trujillo con Lima, debido a que su estructura fue erosionada por las inundaciones.

En Piura, las calles volvían a anegarse tras el incesante llanto de "El Niño Costero", un calentamiento del mar frente a la costa peruana, que genera alta evaporación y nubes cargadas. Las precipitaciones generan avalanchas desde las alturas andinas e incrementan el caudal de los ríos, que se desbordan y destruyen todo lo que se interponga, en busca del mar.

La ayuda humanitaria recabada por el gobierno y por particulares es enviada por avión y barco a las zonas afectadas. "Esta crisis va a pasar y mientras tanto debemos ayudarnos todos juntos para solidarizarnos con los que son víctimas de estos problemas", dijo el presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Tras los "huaicos" y desbordes de ríos que golpearon Lima, cientos de personas residentes del sector de Chosica, al este de la capital, amanecieron el domingo en carpas instaladas en campos deportivos o colegios cercanos a donde estaban sus viviendas, ahora arrasadas por la avalancha.

Pero la amenaza de nuevos desbordes del Rímac es constante. Sigue desplazándose con furia, quebrando puentes, inundando vías y amenazando las casas construidas en su ribera. Las clases escolares siguen suspendidas.

Los alimentos y el agua potable está escaseando en Lima y en el norte del Perú. En los supermercados y tiendas no hay una sola botella de agua, todo ha sido vendido. Desde la madrugada se ven largas colas en calles y parques a la espera de la llegada de los camiones cisternas.

 

/ AFP