Juez Gustavo Amarilla
La Lupa 12-01-2018
  • “Es crimen, es imposible dar medidas alternativas”, dice juez que envió a Tacumbú a Fernández Lippmann

El juez penal de garantías, Gustavo Amarilla, explicó que el decreto de prisión preventiva para Raúl Fernández Lippmann responde a la expectativa de sanción por el delito que se presume cometió el ex secretario del JEM. Aclaró que, en caso de condena, 10 años de cárcel por enriquecimiento ilícito es considerado crimen y ante esa circunstancia la legislación imposibilita el otorgamiento de medidas sustitutivas o alternativas a la prisión.

El juez Amarilla resolvió la prisión preventiva para Fernández tras presentarse ayer ante el juzgado con su abogado, Álvaro Arias. La audiencia corresponde a la imputación de la fiscal Victoria Acuña por presunto enriquecimiento ilícito.

 “El hecho punible por el cual está imputado puede llegar a 10 años en caso de condena, con lo cual es considerado como crimen… tenemos una legislación que nos imposibilita otorgar medidas sustitutivas en crimen y lo que hace es evitar con ello el peligro de fuga y obstrucción”, explicó el magistrado. 

Señaló que la cárcel de Tacumbú es un lugar ordinario de reclusión de personas con la medida cautelar de prisión preventiva.

“Con la medida se preserva que la prueba no se destruya. El goza de la presunción de inocencia”, aclaró.

Reveló que estuvo sorprendido cuando le avisaron que el acusado se iba a presentar, teniendo en cuenta que interina la causa. El titular es Julián López, quien regresa el lunes.

La defensa del secretario del JEM deberá articular la prueba de descargo, mientras que la Fiscalía seguirá investigando la situación patrimonial del mismo.

“Va a llegar el momento procesal en que la fiscalía debe presentar su petición final, si lo acusa para llevarlo a juicio oral o lo sobresee”, explicó el magistrado.

Presiones del Jurado

Amarilla asegura que nunca fue víctima de presiones desde del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM). “Lo que nunca pude conseguir es que traten mis denuncias, que fueron cajoneadas”, dijo.

“Yo cumplo con mi trabajo, tengo 18 años de juez, trato de no personalizar ni llevar al campo subjetivo de mi persona, los magistrados vivimos un momento muy triste al ver algunos manejos que se dan adentro y afuera. El caso de ayer es uno más pero de interés público con mucha mediatización pero trato de deshacérseme de eso para ser objetivo a la hora de decidir”, ratificó.